La alternancia binominal: una trampa para la izquierda
modelo que tiene como efecto hacer crecer a la derecha
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Jorge Arrate Jueves 12 de Mayo del año 2011 / 7:31

La alternancia binominal: una trampa para la izquierda
por  Jorge Arrate

El principal fracaso de la Concertación no es la derrota presidencial del 2010 sino la imposibilidad o incapacidad o falta de voluntad (o una mezcla de esas lamentables circunstancias) para haber constituido una democracia real y abierta a cambios políticos y socio-económicos de magnitud. La decadencia de este objetivo fundacional y esperanzador fue gradual, progresiva e incurable.

La victoria de Piñera el 2010 ha sido sólo un corolario. Puso fin a un ciclo que, con el sistema electoral binominal como riel, permitió que la derecha creciera, convirtiera su superioridad económica y mediática en fuerza política, y alcanzara una mayoría entre las chilenas y chilenos que votan. Entre 1989 y 2009 la Concertación repudió los pactos con la izquierda no concertacionista, que pudieron generar mayorías parlamentarias capaces de modificar al menos las leyes orgánicas constitucionales, y sólo los concretó cuando el cálculo electoral y las encuestas le indicaron que su propia fuerza era insuficiente para ganar. En 2005, cuando la aborrecible figura de los senadores designados dejó de ser útil a la derecha y pudo servir como pragmático instrumento para configurar una mayoría potente en el Senado, sospechosamente la Concertación concordó una reforma constitucional (una “nueva constitución”, se dijo) que los eliminó sin modificar el sistema binominal.

Se ha cerrado la etapa de expansión y desarrollo de ese sistema. La derecha creció y llegó a obtener la mayoría de los votantes. En el pasado captaba aproximadamente sólo un tercio, si bien en el plebiscito de 1988, bajo dictadura, alcanzó el 44%. Durante el régimen militar la derecha comenzó a desarrollarse y crecer, a estabilizar sus conflictos internos, a consolidar el poder económico y comunicacional que la respalda a todo evento (democracia o dictadura, privatizaciones y violaciones a los derechos humanos mediante) y a plantear su proyecto con menos pudor, algo más encanto y mejor marketing.

Vivimos ahora el momento en que las fuerzas que sustentan el modelo económico y político buscan consolidar un régimen de “alternancia binominal”. La “cohabitación binominal” (1) es una etapa terminada. Ahora se trata no sólo de conservar un sistema electoral que fue de impacto decisivo para sostener a la derecha, sino de instaurar con aspiración irreversible un régimen político de “alternancia binominal”: la ciudadanía está obligada a elegir entre dos opciones (la derecha y la centro-derecha o, a lo más, el centro) cuyas diferencias están acotadas: cualquiera que triunfe en las elecciones, su accionar apuntará a la mantención del canon económico neoliberal, a la consolidación de una cultura mercantilista, uniformadora y acrítica, a un funcionamiento de ritmo menor de la sociedad organizada y a un concepto de “orden público” que criminalice la protesta social que se atreva a expresarse.

Una vez asegurado, un régimen de “alternancia binominal” se transforma velozmente en un hoyo negro que absorbe toda disidencia y la integra al sistema aún en contra de la voluntad de los discrepantes, o la disuelve en el interminable fraccionamiento que genera la sombría percepción de la propia impotencia. En ese esquema la izquierda está condenada a ser un actor secundario. Para impedir la consolidación de este sistema que cierra las puertas de transformaciones mayores y mantiene márgenes de cambio restringidos, es preciso que emerja con potencia un tercer protagonista.

La actual izquierda, social, cultural y política, y todos los que aspiran a otro modo de vida, más igualitario, libre y respetuoso de la naturaleza, tienen el desafío de recorrer un camino que, respetando las diferencias, permita priorizar la construcción de identidad y protagonismo de un actor popular que no pueda ser ignorado o descalificado.

1 Recojo esta denominación de Esteban Silva Cuadra, ”La cohabitación binominal y el triunfo de la derecha”, (Radio Universidad de Chile, enero 2010).

*Ex candidato presidencial, miembro de Por Más Izquierda, coordinador de la nueva fuerza de izquierda. www.lanuevafuerzadeizquierda.cl


Jorge Arrate

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