caos en los tribunales de familia falta de leyes rectificatorias
tribunales de familia, caos y desorden por falta de planificacion
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Anónimo Viernes 21 de Septiembre del año 2007 / 20:45

EL CAOS DE LOS TRIBUNALES DE LA FAMILIA.

Autor: José Miguel Iñiguez Urzúa

El 1º de Octubre de 2005, empezaron a funcionar los nuevos tribunales de justicia destinados a conocer y juzgar todas las materias relativas a los matrimonios, hijos, violencias intrafamiliares, etc. bajo el nombre de Juzgados de Familia, pero esa fecha es solo la del parto del engendro, porque su concepción ocurrió el 30 de agosto de 2004 cuando se publicó en el Diario Oficial la Ley Nº 19.968 que más valía nunca se hubiera redactado.

Pero el hecho es que la criatura nació, y lo hizo con muchas malformaciones en todo sentido que hacen a uno pensar que los antiguos Juzgados de Menores con todas sus falencias eran más eficientes y justos, y si solo se hubiera mejorado la ley y se les hubiera dotado de más jueces y medios modernos, habrían tenido gran celeridad en la obtención del bien de Justicia.

Pero, como siempre, el diablo rondó por los pasillos de Palacio y del Congreso metiendo su cola entre los políticos que con alborozo lo aceptaban. Y de ahí surgió la torpe idea de crear una justicia familiar enteramente nueva e inédita en lugar de legislar para mejorar la ya existente, y tomando como referencia la aplicación de otro engendro legislativo que fue la tristemente famosa Reforma Procesal Penal que en regiones probó su ineficacia y ahora en la capital no puede funcionar peor.

Es que se trata de la manía de los políticos de tomar medidas radicales, apresuradas y sin pensar, cuando observan que alguna institución no funciona adecuadamente, y en lugar de solucionar los problemas mejorando la institución, optan por dar rabiosos golpes en el escritorio y con pasión no acompañada de razón, exclaman en altísima voz: ¡Esto no da para más!. ¡Esto se acaba! ¡Esto hay que eliminarlo y sustituirlo entero! Y ahí empiezan a pedir antecedentes al extranjero sobre como funcionan las instituciones en otros países, y vamos copiando, y lo peor, es que copiando mal. Y por ello se creen de lo más modernos, de avanzada, progresistas. Y termina todo en leyes que por falta de un adecuado estudio previo y menos aún de profundos análisis de la situación sobre la que legislan, las leyes salen pésimamente mal redactadas, incompletas, que no consideran multitud de situaciones que quedan en el aire, y peor implementadas, además de no capacitar adecuadamente a los actores del proceso nuevo.

Si en el caso que ahora me preocupa, en lugar de sustituir los antiguos Juzgados de Menores por una mala copia de sistemas extranjeros de distintas facturas, se hubiese gastado un 10% de lo que costó el nuevo sistema de Juzgados de Familia en mejorar lo anteriores, dictando una sola ley que unificara en ellos todas las causas relativas a la familia y mejorado las leyes especialmente de procedimientos, si se hubieran creado más juzgados, en locales decentes, con medios de apoyo modernos como computadores, fax, y hasta teléfonos en algunos casos, y capacitado a su personal, todo hubiera resultado mejor y sin todos los traumas que un parto difícil siempre genera. Pero no. Había que cambiar radicalmente todo y para peor. Y ahí están las consecuencias.

Resulta que a los inteligentes que estudiaron el tema antes de legislar no se les ocurrió ir a los juzgados a revisar la cantidad de juicios que ingresaban mensualmente a éstos y simplemente contarlos para luego hacer una simple suma aritmética que permitiera cuantificarlos, o si se les ocurrió, como era de esperarse, lo hicieron mal. Resultado, se abrieron los nuevos Juzgados de Familia y antes de un mes estaban totalmente colapsados, repletos de personas, con largas colas de gente esperando ser atendidas en busca de solución a sus problemas familiares, peor que un consultorio o posta de población. ¡Como se estarán solazando los políticos que participaron en la Unidad Popular de Salvador Allende al ver nuevamente las interminables colas de personas necesitadas que tanto les gustaba ver en esos tiempos y que ahora con gozo ellos mismos están reeditando!

Ocurrió que los juzgados eran pocos, que los jueces no daban abasto, que el procedimiento era una verdadera tontera, que los plazos en lugar de ser más cortos resultaron eternos, y que todos los propósitos iniciales se iban derechito a la mismísima punta del cerro más alto.

Y no pasaron más de 30 días, cuando se hizo notorio que el malformado engendro necesitaba cirugía mayor correctiva. Y ahí vamos nuevamente discutiendo las causas, formando comisiones de estudio, pidiendo informes y análisis para dictar nuevas leyes. Y fíjense estimados lectores que la Corte Suprema pispó sabiamente que todo sería un caos con la nueva ley de Juzgados de Familia, y antes que se inauguraran, se vieron en la obligación de dictar normas propias (que se llaman Autos Acordados) para suplir en parte las tremendas falencias y lagunas de procedimiento que presentaba la deforme criatura y tratar de hacerla un poco más viable, ya que a los políticos no se les había ocurrido.

Los chilenos y chilenas tendrán acceso a una justicia especializada en materia de familia, más cercana, humana y eficiente. Los juicios serán más rápidos y a diferencia del antiguo sistema, escrito y secreto, la Nueva Justicia de Familia usará procedimientos orales, transparentes e imparciales..... Con esta reforma mejora sustancialmente la oferta de justicia para los chilenos y chilenas y aumentan las herramientas para asegurar la protección de las familias, niños, niñas y adolescentes.... En los juzgados de Familia se promoverá que las personas voluntariamente y por sí mismas- solucionen sus conflictos por la vía de acuerdos pacíficos, en especial a través de la mediación. Así, antes de iniciar un juicio, al momento de interponer una demanda o cuando una causa ya se haya iniciado, las personas podrán acceder a la mediación.

Eso decía el Gobierno en su profusa propaganda pre-eleccionaria. Nada de eso se hizo realidad.

La verdad que tan nobles propósitos no se cumplen, y es cuestión de preguntarles a los usuarios del sistema, si tiene real acceso a esa justicia, si ésta es más humana y eficiente en las eternas colas que hacen en los juzgados, si sus juicios son más rápidos, y si el procedimiento es realmente oral, porque eso es un chiste, y vaya Ud. a pedir algo al Juzgado de Familia y recibirá la inmediata respuesta: "pídalo por escrito" .

Y la oralidad es un arma de doble filo así como está redactada en la ley, porque Ud. estimado lector está en una sala de audiencia y ahí vuelan los conceptos e ideas jurídicas inentendibles para la gran mayoría de Uds. y la Sra. Juez se queda mirándolo fijo a Ud. y le pide un pronunciamiento, una respuesta, y ésta debe ser dada de inmediato, sin concedérsele un tiempo prudente para primero entender lo que se le pide, reunirse con su abogado para que le explique de que se trata y de discutir la conveniencia de alguna respuesta, para luego calmadamente meditar, y a uno como abogado le cuesta explicarle a un lego en un minuto toda una institución jurídica que en la Universidad se enseñaba en por lo menos 6 horas de clases, y ahí entonces, Ud. sometido a la presión de la inmediatez, no razona debidamente y mentalmente tira una moneda al aire para hacer su elección de respuesta rogando a Dios que sea la correcta.

El asunto de la mediación para no llegar a juicio y resolver el asunto antes, es otro chiste de mal gusto, nadie la conoce, no sabe para que sirva, que puede esperar de ella, si tiene fuerza obligatoria o no, quien es el mediador. Porque a ningún inteligente se le ha ocurrido promocionar sus supuestas bondades. Y si toda le gente supiera lo que es y aceptara someterse a la mediación acá en nuestra querida y aporreada ciudad de Constitución, solo estaríamos saltando de la sartén al fuego no más, porque sepa Ud. que hay un solo mediador en funciones y más encima hay que pagarle, y ya se podrá imaginar Ud. el colapso inmediato que tendría con tanto trabajo y sin contar con la eterna demora en atenderlo, hacer reuniones, pedir antecedentes, y emitir informes.¡Uff!

El Gobierno con gran pompa y prosapia anunció que la justicia de familia era ahora gratuita y agregó esto, textual: "Cualquier persona podrá concurrir al juzgado sin necesidad de un abogado y presentar la demanda. ??sta podrá ser interpuesta de manera oral (un funcionario del juzgado levantará un acta), o por escrito, pudiendo acompañar los documentos relativos a la causa.".

Permítame que me ría a carcajadas con esto porque como broma es buena, pero la realidad es para llorar a gritos. Mi Señor, todo se debe hacer con abogado, porque esta ley quedó tan mal hecha y los jueces la interpretan peor, que en el Juzgado de Familia exigen la presencia de abogado en los divorcios, asuntos de alimentos y juicios en general, y Ud. debe contratar a uno y pagarle.

En Constitución tuvimos la suerte de contar con un juez joven pero de gran sabiduría y eficiencia como si contara con muchos años de experiencia, que con gran acierto logró sortear las innumerables falencias del sistema en su afán de otorgar justicia, pero solo era suplente y ya no nos acompaña, lástima, es nuestro sino, lo bueno dura poco.

Ahora el Juzgado de Familia funciona muy irregularmente, los abogados no pueden ver los expedientes sin dar una previa lucha con el único funcionario y ello luego de esperar con santa paciencia que atienda previamente al público que consulta en el mesón único; muchas notificaciones no se practican y eso que los abogados damos nuestros correos electrónicos. El estado diario, que es la publicación DIARIA en una vitrina de las resoluciones que se dictan, está permanentemente atrasado en varios días, y el abogado debe conformarse con lo que el funcionario oralmente le informe, y si él se equivoca y le da mal la información, el juicio se va a las pailas.

Para que decir de los informes que los litigantes piden al tribunal que ordene realizar, son eternos y obligan a suspender las audiencias de juicio por su ausencia, alargándole los tiempos indebidamente. Los abogados nos presentamos puntualmente a las audiencias y a veces nos enteramos largo rato después de la hora de inicio que ésta fue suspendida, sin un aviso previo, sin respeto por el profesional, y más encima uno tiene que exigir información y si no lo hace, ya puede quedarse esperando todo el día, por que nadie se digna notificarle la suspensión.

No se que va a pasar, si se arreglará el asunto o no, si se dictarán leyes rectificatorias o éstas solo empeorarán el sistema, si se capacitará a los jueces y funcionarios en debida forma o continuarán en lo mismo. Estamos en una clásica variante clínica de la Teoría del Caos, y que Dios en su infinita sabiduría ilumine las mentes de quienes tienen que ver con el arreglo de esta Justicia.


José Miguel Iñiguez Urzúa
Abogado
Constitución, 7ª Región


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